lunes , 19 abril 2021
Home » Literatura » NUEVAS NARRATIVAS: La obstinada brisa del tiempo (Sergio Petriw)

NUEVAS NARRATIVAS: La obstinada brisa del tiempo (Sergio Petriw)

Por Diego Rodríguez Reis

La obstinada brisa del tiempo (Sergio Petriw, Fondo Editorial Rionegrino, 2020)*

Los libros hablan (comienzan hablando) desde los títulos. Borges profetizó que algún día alguien escribirá la historia de ese género. Un título puede ser meramente un requisito comercial o bien puede ser el registro paratextual sobre el cual se sustente toda una obra. Las dos primeras novelas de Sergio Petriw ostentan títulos concisos, cortantes: El hielo delgado y Escarabajo pelotero. Ambos presentan una imagen fuerte, que pretende (y logra) crear en el imaginario del lector un escenario previo de precisión y a la vez de tensión. El camino parece ser la búsqueda de una constante economía, ya que en el segundo de los títulos, el autor ha decidido hasta prescindir de todo artículo. Pero en la presente novela, llamada poderosamente La obstinada brisa del tiempo, el título se ha ramificado, ha florecido.

La obstinada brisa del tiempo nos cuenta (básicamente) la historia de una familia: los Cicociopo. Pero el tour de force del narrador es que nos la cuenta como si fuesen varias familias distintas. Espacialmente, discurre desde el barrio de La Boca hasta la ciudad de Bellagio, en la Lombardía italiana. Temporalmente, abarca más de medio siglo de historia, desde el primer tercio de la década del treinta (c. la década infame) hasta bien entrados los años ochenta. Asimismo, los hechos se nos presentan narrados desde un furioso presente histórico: todo está pasando ahora, aún el pasado (sobre todo el pasado). Esa ubicuidad espacio-temporal es una marca de narrador fortísima en la novela: “los recuerdos, la nostalgia y la poesía, a través de un sugerente enfoque, predominan en este desfile de numerosas voces (algunas próximas, otras lejanas, fantasmales) que asedian al protagonista”, dice Luisa Peluffo en la contratapa del libro.

Petriw resuelve las posibles oscuridades de esa decisión apelando oportunamente a las conexiones intrínsecas de las relaciones temporales y espaciales (eso que Mijaíl Bajtín definió como “cronotopo”). En esta novela (hecha de personajes, tiempos y lugares), los cronotopos están minuciosamente seleccionados: las oportunas menciones de Hipólito Yrigoyen y de Raúl Alfonsín; los tenebrosos Ford Falcon verdes; y la fundación de la Bombonera, el mítico estadio de Boca Juniors. Podemos decir con Bajtín, que así, “el tiempo se vuelve efectivamente palpable y visible; el cronotopo hace que los eventos narrativos se concreticen, los encarna, hace que la sangre corra por sus venas.” Otro detalle aún, sobre un recurso fundamental de la narrativa de Sergio: las intertextualidades, secretas o deliberadamente declaradas. Ejemplo de estas últimas son las citas bíblicas, que irrumpen sin previo aviso en el texto pero que no interrumpen el ritmo de la lectura. Ejemplo paradigmático de las primeras es el final del capítulo veintiséis, que cita veladamente el último verso de la última canción del último disco de los Beatles.

La narrativa de Sergio Petriw se afina obra tras obra. En La obstinada brisa del tiempo (esta novela de más de veintisiete mil palabras y que presenta todas las complejidades estructurales expuestas) jamás pierde el hilo de la narración ni corre el riesgo de perder la atención del lector. El narrador aparenta ser una tercera persona distante y objetiva pero cada tantas oraciones lanza fragmentos de conciencia (del punto de vista del protagonista de la escena) que funcionan como chispazos en la oscuridad. El tono es conciso pero filoso, hace gala de economía pero no duda en dejarse llevar (elevar) por la metáfora. Podemos percibir que estamos en presencia de una narrativa a mitad de camino entre dos fuertes tradiciones. Por una parte, vemos ese estilo preciso y punzante, a lo Hemingway, que a veces roza el tono del informe, con mucho diálogo, con pocos adjetivos y menos adverbios (un adverbio es, al fin y al cabo, la adjetivación del verbo). Pero por otra parte, vemos que del interior de ese tono minuciosamente mecánico surgen frases luminosas, refucilos de sentido, que lo acercan más a un Scott Fitzgerald o (en nuestros pagos) a un Andrés Rivera.

Se le nota a Sergio el oficio narrativo en la respiración del texto, en los énfasis y en los silencios. Allí, en esa frontera invisible y eternamente ondulante entre lo informativo y lo poético se funda el estilo propiamente Petriw. Allí, por esos cauces, vamos leyendo (oración tras oración) el sereno fluir de su oficio de narrador.

* Sergio Petriw nació en 1974 y vive en Bariloche. Fue becario en el proyecto Pertenencia de Narrativa por el Fondo Nacional de las Artes (2007). Ha publicado las novelas El hielo delgado (2010) y Escarabajo pelotero (2017). La obstinada brisa del tiempo recibió mención especial en el concurso 2018 del Fondo Editorial Rionegrino, cuyo jurado estuvo integrado por Liliana Campazzo, Cristian Aliaga, Brigitte Van den Heede y Hugo Covaro.

Check Also

NUEVAS NARRATIVAS: Recuerda que has de morir (Silvia Urtubey)

Por Cecilia Fresco Recuerda que has de morir (Silvia Urtubey, Fondo Editorial Rionegrino, 2020)* Recuerda …