viernes , 16 noviembre 2018
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Las joyas de la Bayer: Las cartas sobre la mesa

Las cartas ejercieron un papel fundamental en la vida  de los hombres y de los pueblos. Las cartas eran documentos importantísimos: una carta podía definir los destinos de un país, la vida o la muerte de un hombre. Pero además, formaban parte de la vida cotidiana de las personas, la correspondencia era el testimonio de una vida. La Biblioteca Popular “Osvaldo Bayer” propone, en la inauguración de este espacio virtual, tres libros de colecciones de cartas.

 [1]. Juan Carlos Onetti, “Cartas de un joven escritor. Correspondencia con Julio E. Payró”. Edición crítica y notas de Hugo J. Verani. Ediciones Trilce/ Lom Ediciones/ Beatriz Viterbo Editora. Colección Vidas Imaginarias. 176 páginas. Rosario, 2009.

“La correspondencia reunida en este libro –sesenta y siete textos desconocidos e inéditos- fue enviada por Juan Carlos Onetti (1909-1994) a Julio E. Payró (1899-1971), distinguido historiador y crítico del arte moderno”, advierte Hugo J. Verani en la Nota previa del libro. El volumen formó parte de los textos publicados en el 2009 en ocasión del centenario del nacimiento de Juan Carlos Onetti. La relación epistolar inicia cuando Onetti tenía 28 años y apenas tres cuentos publicados; mientras que Payró era diez años mayor y un intelectual de amplio reconocimiento, vinculado al diario La Nación y la revista Sur.

El libro reúne cartas escritas por Onetti entre 1937 y principios de 1943. Ese año el escritor vuelve a  radicarse en Buenos Aires para trabajar como secretario de redacción en la agencia de noticias Reuter. Además hay tres cartas más espaciadas, de 1946, 1947 y 1955. Como dato de color, también figura una carta de Onetti al escritor Eduardo Mallea, por entonces director del suplemento literario de La Nación e integrante de la Editorial Sur. En esa carta, Onetti consulta irónicamente acerca de los destinos de una novela y un cuento que envío a la editorial (probablemente Tiempo de abrazar y el cuento largo/nouvelle El pozo) y de la cual nunca tuvo respuesta alguna, por lo cual solicita su devolución. Las cartas dejan traslucir la vida del autor montevideano, sus vaivenes laborales y su intento por afianzar su nombre en el mundillo literario rioplatense de la época. Sobre El pozo, específicamente, escribe: “La rehíce por tercera vez y creo que quedó peor que nunca”.

Un hallazgo, esta confesión de la carta del 26 de abril de 1942, acerca de su separación de su esposa María Julia: “Yo soy un tipo sin relación con el mundo. El cerebro no me da para entender de verdad lo que estoy viviendo, las gentes ni las cosas ni un corno. Todo me resulta como entre sueños y no hay forma de despertar. Toda mi comunicación con el mundo la establecía a través de ella y perdida ella no hay caso, no hay ersatz. Esto me tiene mal; en consecuencia, tengo que escribir y escribir y escribir”.

 

[2]. Paul Auster/ J. M. Coetzee, “Aquí y ahora. Cartas 2008-2011”. Anagrama y Mondadori. 272 páginas. Barcelona, 2012.

Los escritores Paul Auster y John Maxwell Coetzee se conocían virtualmente, se habían leído y estaban en contacto desde el año 2005, pero recién en febrero de 2008 Paul Auster y su esposa (la escritora Siri Hustvedt) asistieron al Adelaide Literary Festival, en Australia y allí conocieron a Coetzee. Al tiempo, Auster recibe una carta de su colega con la propuesta de embarcarse en un proyecto novedoso: comenzar a cartearse, para dialogar sobre casi cualquier tema y (según sus propios dichos) “sacarnos chispas el uno al otro”. El resultado editorial fue “Aquí y ahora”, este volumen que las editoriales Anagrama y Mondadori publicaron conjuntamente y que reúne la correspondencia de ambos autores entre julio de 2008 y agosto de 2011. El resultado ajeno al mundo editorial es que la relación epistolar trascendió el proyecto original: Auster y Coetzee se convirtieron en grandes amigos.

De hecho, el tópico de la carta que abre la serie de cartas (de Coetzee, 14-15 de julio de 2008) es, justamente, la amistad. “Teniendo en cuenta lo importantes que son las amistades en la vida social, y lo mucho que significan para nosotros, particularme durante la infancia, resulta sorprendente lo poco que se ha escrito sobre el tema”, reflexiona Coetzee. Y concluye: “A diferencia del amor o de la política, que no son nunca lo que parecen, la amistad sí es lo que parece. La amistad es transparente.” Auster toma la posta (la primera de la larga serie que durará tres años) y escribe o piensa en voz alta en la vieja discusión de la amistad entre el hombre y la mujer, aunque desemboca hablando de la amistad en el matrimonio: “El matrimonio es sobre todo una conversación, y si marido y mujer no encuentran modo de ser amigos, su unión tiene pocas posibilidades de subsistir”.

“Aquí y ahora” es un libro donde confluyen una infinidad de temas (la literatura, el cine, el deporte, la política, etcéteras) de lectura muy ágil y amena, tanto así que Paul Auster y J.M. Coetzeé leyeron pasajes del libro en la Feria del Libro de Buenos Aires del 2014, ante más de 1.000 espectadores. Leer las cartas de estos dos escritores es como escucharlos conversar, varios miles de kilómetros y un oceáno de por medio.

 

[3]. Martín Caparrós/ Juan Villoro, “Ida y vuelta. Una correspondencia sobre fútbol”. Seix Barral. Colección Los Tres Mundos. 192 páginas. Buenos Aires, 2012.

La Noticia con la que se inicia este libro anuncia: “Juan Villoro y Martín Caparrós trenzaron esta correspondencia en tiempo real entre junio y julio de 2010, durante el Mundial de Fútbol que se jugó en Sudáfrica”. Asimismo, nos anoticiamos de que las cartas aparecían más o menos diariamente en las versiones digitales de las revistas Letras libres de México y Soho de Colombia.

Las coordenadas de los autores eran (diametralmente, genéricamente) opuestas: mientras Caparrós recorría el África, Villoro  miraba los partidos del Mundial cómodamente instalado en su sillón. Y así, en ese recorte temporal, el nómade y el sedentario, se cartearon. Primero, enarbolan los colores de sus respectivas pasiones: “Soy de Boca”, dice Caparrós (que ya había publicado el libro “Boquita” en 2005); “Le voy al Necaxa”, confiesa Villoro. A partir de ese puntapié inicial, comienza el ida y vuelta de la correspondencia, donde lo que predomina es el debate/la discusión futbolística: las selecciones de los países de los autores; los candidatos y las sorpresas; el “fracaso” de las selecciones africanas, de las cuales la que llegó más lejos fue Ghana, que chocó contra la polenta uruguaya; la nueva pelota del Mundial, la Jabulani, de excéntrica trayectoria; el canto chillón y triste de las vuvuzelas. Un instante epifánico del libro es el que relata el encuentro entre (justamente) las selecciones de Argentina y México en el Mundial: “¡Las paralelas se cruzan!”, aúlla Villoro, “¡El nómada y el sedentario llegan a donde no querían! México se dirige a la parrilla de Argentina”. Recordarán los memoriosos y futboleros que el resultado final de ese encuentro, en los octavos de final del Mundial, fue de 3 a 1 a favor de la Argentina.

El texto avanza según avanza el Mundial: es efectivamente un libro en tiempo real, desde el empate 1 a 1 entre México y Sudáfrica en el partido inaugural hasta la apoteosis española en su primer conquista de una Copa del Mundo 1 a 0 ante Holanda, el eterno subcampeón. Un libro acorde con la velocidad de los tiempos y las nuevas tecnologías: “Que la vida siga y el mundial regrese: nos vemos en Brasil”, se despide Villoro; Caparrós sentencia que “el Mundial es una amante, una locura de verano, una de esas historias que te hacen pensar que si la vida fuera así sería maravillosa y que ojalá no sea”.

Por Diego Rodríguez Reis

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