miércoles , 8 julio 2020
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Adrián Moyano: Por su valentía se llaman tigres…

(Por Diego Rodríguez Reis)

A fines de noviembre del año pasado, el periodista y escritor Adrián Moyano visitó nuevamente la Biblioteca Popular “Osvaldo Bayer” de Villa La Angostura. Esta vez, para presentar su cuarto y más reciente libro, Por su valentía se llaman tigres. “Indios rebeldes” en el País del Nahuel Huapi, publicado el mismo año por Ediciones Carminalucis.

En una presentación amena, distendida (aunque siempre serio y estricto en sus conceptos), Moyano repasó los principales tópicos que aborda su último libro: la historia oficial de la Patagonia y la historia silenciada de los pueblos originarios; los textos que legitimaron esa historia oficial; el rastreo de las denominaciones “puelche”, “pehuenche” y “mapuche” en esos textos. Labores de fuertes características hermenéuticas (esto es, de la lectura e interpretación de textos) y, como bien lo señala el propio Moyano en la contratapa, con la declarada impronta de una “intención descolonizadora”.

La charla alternó lectura de pasajes significativos del libro así como la recreación en el imaginario de los presentes de las escenas que los capítulos relatan, ya que la mayoría de ellas transcurren en escenarios frecuentados de la zona. Por caso, el nacimiento del río Limay en el lago Nahuel Huapi, donde una comitiva guiada por Fray Francisco Menéndez arribó en febrero de 1793, encontrando clavada en una playa un asta de lanza, señal de Mankewenüy y, donde varios días después, reciben este mensaje (narrado por el propio franciscano) “que cuanto antes, nos marchásemos calladitos la boca”. Todo esto cuando faltaban más de 17 años para la Revolución de Mayo, apunta Adrián Moyano.

La lengua (la lingüística) también ocupa considerables páginas del nuevo libro de Moyano. En el capítulo “A los primeros que dejó Elal” se interroga: “¿A quienes llamaron puelche los españoles de los siglos XVI y XVII? Su percepción de los puelche ¿coincidió con los mapuche de entonces y de la actualidad?”. Prontamente aclara: “Veremos que en ocasiones sí; pero la mayoría de las veces no. Sobre todo porque la noción de mapu en el mapuche kimün no refiere solamente al espacio o al territorio tangible en sus aspectos exclusivamente materiales. Para designar a la tierra de la experiencia sensible, los antiguos mapuche acuñaron el concepto específico de nag mapu, pero la voz mapu abarca también dimensiones espirituales”.

Por su valentía se llaman tigres… es un trabajo admirable de reconstrucción de la historia, elaborada desde la lectura de los mismísimos documentos, cartas y crónicas de esos primeros viajeros, tales como el relato mentado del Fray Francisco Menéndez, la Descripción de la Patagonia… del padre Thomas Falkner, la Historia general del Reyno de Chile de Diego de Rosales o el Informe de los señores Francisco Fonk y Fernando Hess sobre la expedición a Nahuelhuapi.

La historia exige otras lecturas: “Los mapuche-puelche no tenían inconveniente alguno en compartir su territorio con gente aparentemente gününa küna. Los antagonismos irreductibles que entre uno y otro pueblo sobredimensionaron investigadores del siglo XX solo se produjeron en coyunturas específicas de lapso temporal acotado”, observa Moyano en el capítulo final del libro. Lo mismo ocurre con la configuración (histórica, actual) de nuestro territorio, que tambalea según esta perspectiva: “El desierto que comenzarían a imaginar en Buenos Aires unos 60 años más tarde nunca existió, como tampoco el estatus colonial del cual el Estado argentino se considera heredero. La bandera de la monarquía jamás ondeó sobre las casi siempre ventosas playas del gran lago”.

En su extraordinario trabajo Ojos imperiales. Literatura de viajes y transculturación, la escritora y profesora canadiense Marie Louise Pratt advierte: “El pensamiento imperial sigue renovándose y mutando con gran capacidad de recuperación. Hoy los ojos imperiales se posan sobre los espacios “menos desarrollados” y ven sitios propicios para instalar fábricas en el exterior, enormes extensiones de tierra donde imponer el cultivo de semillas genéticamente modificadas en plantaciones de monocultivo, basurales para amontonar desechos tóxicos. El guión se repite sin que nadie lo corrija” (El subrayado es mío).

Profundamente emparentado con estas palabras, Adrián Moyano concluye en el epílogo de Por su valentía se llaman tigres…: “Mis conocimientos sobre “el habla que la tierra entiende” en este rincón del planeta son pobrísimos, pero alcanzan para desnudar la estafa intelectual que se cometió al escribir una historia que -todavía hoy- quiere justificar la subordinación colonial del País del Nawel Wapi y del Wallmapu en su conjunto”.

ADRIÁN MOYANO es periodista, licenciado en Ciencias Políticas y escritor. Vive en San Carlos de Bariloche desde 1991, donde actualmente se desempeña como redactor del diario “El Cordillerano”. En 2008, publicó Crónicas de la resistencia mapuche (Editorial Caleuche). En 2010, uno de sus textos formó parte de Historia de la crueldad argentina. Julio A. Roca y el genocidio de los pueblos originarios (Ediciones El Tugurio), proyecto editorial coordinado por Osvaldo Bayer. En 2013, publicó Komütuam. Descolonizar la historia mapuche en Patagonia (Alum Mapu Ediciones). En 2016, LOM Ediciones publicó en Chile De mar a mar. El Wallmapu sin fronteras, una síntesis de ensayos de sus dos primeros libros. En 2017, el Fondo Editorial Rionegrino publicó su tercer libro, A ruego de mi superior cacique Antonio Modesto Inakayal.

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